viernes, 10 de septiembre de 2010
El derrumbe de Macri
Para todas estas desgracias el jefe de Gabinete de la Ciudad y el mismo Mauricio Macri, tuvieron respuestas y actitudes “perfectamente correctas”. Y cuando se sintieron un poquito apretados contestaron que la estructura de la administración local no cuenta con los recursos humanos para realizar los controles necesarios.
Suponiendo que se le da crédito a las explicaciones de estos funcionarios, la pregunta aparece implacable: ¿Por qué “habilitan perfectamente” obras, boliches o comercios si no tienen las herramientas para hacer frente a una demanda de controles semejante?
Pero analicemos otra opción también barajada por Macri o Rodríguez Larreta. La corrupción estructural recibida, esos nichos que parece que todavía no pudieron desarmar. También esta variante pone en crisis las respuestas ofrecidas. ¿Para qué habilitan semejante cantidad de comercios u obras si no tienen la certeza de que los recursos humanos con los que cuenta la ciudad son confiables? Son sus propias explicaciones las que hablan de la incapacidad y la ineficacia. Y las que incentivan las peores sospechas sobre sus verdaderas intenciones asumidos como mediocres gerentes de lo que es de todos.
Los techos de las escuelas porteñas se caen. Los funcionarios reconocieron que sólo ejecuturaron el 7 % del presupuesto para el área. Los adolescentes que se rebelan no son “niños bien” que reclaman por estufas (que tienen derecho a tener) o activistas kirchneristas (que tienen derecho a ser). Son jóvenes hartos de Macri y sus veleidades. Que lo ven haciendo alharaca en la tele inaugurando calles, plazas, teatros, bicisendas, apaleando al gobierno nacional por no hacer lo que tiene que hacer y encima, saliendo en las revistas del corazón como un galancito, mientras también desfinancia la salud. No lo respetan. Ya le picaron el boleto. Para estos chicos, que empiezan a descubrir cómo es la vida y a definir qué les gusta y qué no, y a ver qué mundo les estamos dejando, Macri no tiene ninguna autoridad moral.
Estos días de derrumbes de techos de escuelas y de entrepisos de boliches, el jefe de Gobierno porteño está en Europa. No está muy claro haciendo qué. Tal vez envíe desde allí algún mensaje avisando que está “coordinando vía Twiter las tareas de los equipos que trabajan en el derrumbe” (cosa que efectivamente ocurrió pero para mandar condolencias). Entonces algunos que todavía lo siguen promocionando como candidato a Presidente se sentirán aliviados. Y lo dirán en las páginas de opinión del diario del domingo. Y el jefe de gabinete se mantendrá pétreo en la tele con sus respuestas correctas. Y algunos canales de noticias encontrarán la manera de sacar de la pantalla las imágenes del drama porque Macri se puso al frente de la tragedia. Él tiene espaldas para cargar con varios muertos en una actitud perfectamente correcta.
lunes, 12 de julio de 2010
Matrimonio igualitario nota publicada
Matrimonio Igualitario
Nota publicada en revista Debate – Enero 2008
Patricia Barral
A modo de introducción cabe muy cómodamente la conclusión a la que la psicoanalista Cecilia Perrone arribó cuando Debate le planteó el asunto: “Hace unos años parecía que todos sabíamos lo que había que hacer, cómo había que actuar en cada caso. Aparecía todo como muy estático. Hoy hay dudas, la sociedad se permite dudar. Hay un cambio muy profundo”, dijo con la actitud de quien ve con cierta esperanza que algunos viejos paradigmas empiezan a ser desplazados.
Las discusiones sobre la protección jurídica hacia las parejas del mismo sexo y la posibilidad de adoptar en conjunto podría estar -y de hecho parece que así es- atravesada por ejes morales, religiosos, éticos, jurídicos, científicos, políticos, ideológicos, psicoanalíticos y también médicos. Aunque para los más reacios (o reaccionarios) no debería haber discusión porque estaríamos –dicen- ante la presencia lisa y llana de la violación a las leyes naturales. Esos sectores que se pertrecharon frente a la Legislatura porteña en 2002 cuando se estaba aprobando la Ley de Unión Civil para los habitantes de la ciudad, parecen venir achicándose a medida que aumentan el debate y los proyectos para ampliar aquella norma a nivel nacional.
Un trabajo concluido por la empresa Ibarómetro que tomó respuestas telefónicas entre un millar de personas del Área Metropolitana arroja resultados que seguramente invitarán a que la discusión se profundice y enriquezca. El 45,1% de los consultados dijo estar a favor de que personas del mismo sexo puedan “casarse”. El 41 dijo estar en contra y un 13,9% de las personas encuestadas dijo no saber que posición tomar ante esa pregunta. El dato a tener en cuenta para entender mejor indica que quienes están en contra del matrimonio gay son mayores de 45 años con un nivel educativo muy bajo (primario incompleto).
Desde que Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad Latinoamericana en legalizar las uniones civiles entre personas de igual o distinto sexo fueron impulsadas distintas acciones para ampliar y mejorar esos derechos a todo el país. La ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz aprobó recientemente una norma similar y la provincia de Río Negro había hecho lo mismo en abril de 2003 con la ley para dar a las parejas de igual sexo los mismos beneficios que tenían las uniones de hecho entre hombre y mujer. Sin embargo la ley provincial aún no fue promulgada.
Pero sobre todo en los últimos dos años la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) acompañada por algunos dirigentes políticos, funcionarios y otras organizaciones que defienden los derechos que se les desconocen a las minorías sexuales, encaró una fuerte y activa campaña. ¿El objetivo? No sólo cambiar posturas y prejuicios sociales promoviendo la información sino modificar leyes discriminatorias que en la mayoría de los casos dejan en el total desamparo jurídico a adultos y niños involucrados en estas relaciones. Un mayor ni siquiera podría decidir, si hay parientes, sobre el cuerpo de su pareja en caso de muerte. Y si hay niños porque alguno de los dos los tuvo de una relación anterior o los adoptó estando solo (según permite la ley), el asunto es más complicado, cruel y doloroso. Y merece un párrafo aparte
“Cuando se aprobó la Unión Civil en Buenos Aires se triplicaron las consultas jurídicas en la CHA: pasamos de tener unas 300 consultas anuales a 1200 o 1300. Aumentaron muchísimo las preguntas sobre la protección de la pareja. En el Interior las mujeres divorciadas que empiezan una relación lésbica nos consultan porque los tipos las amenazan con sacarles los chicos”. Pedro Paradiso Sottile es el coordinador del Área Jurídica de la organización y explica también que hay algunas formas de reclamar pensiones o cobertura social como grupo familiar. O maneras de proteger algunos bienes adquiridos en conjunto. Pero para eso hay que recurrir a expedientes interminables, exposición forzosa e irritante y siempre a altos costos económicos, psíquicos y emocionales porque una persona se ve violentada al tener que demostrar mil y una veces que no es de otro lo que siempre fue compartido y le corresponde, como lo fue el amor de su compañero o compañera.
“Tenemos una sociedad muy desigual en muchas cosas –dice la diputada Vilma Ibarra-. Por eso, todo lo que iguale, respetando las particularidades de cada uno, es bueno y es valioso. Recuerdo la frase de Rodríguez Zapatero cuando presentó la ley para permitir el matrimonio homosexual. ‘Vamos a sacar a muchos de la humillación. Vamos a hacer una sociedad más decente’, dijo. El proyecto para modificar el Código Civil esta cruzado por esa idea de igualdad”. Antes de dejar el Senado, Ibarra presentó una iniciativa que modifica la idea del matrimonio, la tradicional Institución que según el Código Civil pensado originalmente por Dalmacio Vélez Sarfield (modernizado a los largo de los años) requiere del consentimiento de “un hombre y una mujer”.
Ahora se propone hacer la misma presentación en la Cámara Baja que integra desde el 10 de diciembre del año pasado como representante de la Ciudad de Buenos Aires “porque no se qué voluntad habrá en el Senado con la nueva composición para tratar el tema sin que yo lo pueda seguir”, dice como esperando que alguien toma el guante. En la cláusula final la iniciativa expresa que en cualquier caso del ordenamiento jurídico argentino donde se refiera al matrimonio, o al esposo y la esposa, al marido y mujer, deberá entenderse a partir de la sanción de la norma que se refiere a los cónyuges o contrayentes de igual o distinto sexo. “De otro modo habría que revisar y modificar toda la legislación, ley por ley para cambiar el concepto”, dice Vilma Ibarra.
En Diputados habría entonces dos proyectos para modificar el Código Civil e igualar derechos ya que en abril un grupo variopinto de legisladores habían elevado uno parecido a instancias del socialista Eduardo Di Pollina. La CHA, en tanto, volverá a presentar su propio proyecto de Unión Civil Nacional que a fin de año perdió estado parlamentario sin que fuera discutido. Esta es una figura más libre y moderna que eligen las personas que prefieren menos injerencia del Estado en sus decisiones personales, en su intimidad y en su patrimonio.
Son dos Institutos diferentes pero ambos buscan reparar la desigualdad y la discriminación. Uno no anula al otro y en ambos aparece el tema más polémico: la posibilidad de que una pareja del mismo sexo pueda adoptar. La actual ley de adopción permite que una persona sola, independientemente de su orientación sexual, adopte niños. Pero no lo puede hacer en conjunto. Todas las variantes sobre la potestad y la protección de los derechos del niño estarían contempladas en las figuras propuestas.
“Hay cosas de mucha deshumanización”, sintetiza Vilma Ibarra y agrega “no se puede desproteger a los chicos por percepciones discriminatorias”. Los textos de los especializados en el tema están repletos de historias de este estilo.
“Adopción. La caída del prejuicio” es un libro esclarecedor donde los más prestigiosos psiquiatras y psicoanalistas entre los que se destacan Eva Giberti, Juan Carlos Volnovich, Alfredo Grande, Isabel Monzón, Graciela Medina y Alicia Le Fur analizan y derriban mitos vinculados a ideas deformadas sobre la crianza de niños por parte de homosexuales o lesbianas. Y explican, como lo hace Jorge Garaventa o Giberti, por qué los jueces prefieren mantener a un niño institucionalizado, sin un hogar, sin una familia, sin amor, sin cuidados, ni mimos ni protección y hasta sin documentos, antes que entregárselo “a un gay”.
Sin embargo los sectores conservadores que aún se oponen a estos cambios lo hacen alegando que “estamos convirtiéndonos en una sociedad contra natura porque va contra el orden natural”, es la postura del ex legislador porteño Jorge Enríquez para oponerse a todo lo que signifique igualdad en el amparo jurídico, Alega que “los homosexuales pueden hacer sociedades, testar y vivir sus vidas. Pero el orden natural, desde el fondo de los tiempos, no admite otro matrimonio que el de hombre y mujer. No necesitan del matrimonio para protegerse”. En nuestro país la potestad de testar está regulada y si hay herederos forzosos (descendientes o ascendientes) sólo se lo puede hacer sobre el 33% de los bienes.
Estas ideas utilizadas por representantes eclesiales, abogados católicos o simplemente por conservadores, son rebatidas ya con poco ánimo (porque el tema es bastante más complejo y tiene alcances antropológicos) y menos esfuerzo con otras teorías que indican que el matrimonio es una construcción cultural o que efectivamente en su momento los griegos comenzaron a condenar las relaciones entre hombres por la necesidad de poblamiento.
Eva Giberti cuenta también que hay investigaciones que dicen que Platón quien consideraba al deseo sexual como eminentemente homosexual, fue mal traducido, que no dijo “contra natura” sino “no procreativo”. Por último para muchos especialistas, es la propia ciencia, la propia producción del hombre, la que quiebra definitivamente la idea de lo natural y antinatural como equivalentes del bien y el mal. “Si así fuera no se podría ni usar penicilina”, explica Perrone.
Sobre la posibilidad de adopción los resultados del trabajo realizado por Ibarómetro señalan que el 57,8% de los consultados están en contra, el 11,1% no tiene posición tomada y el 31,1% está a favor de que parejas de igual sexo puedan adoptar niños. Según la conclusión de la consultora “todos los grupos etarios, educativos e ideológicos, salvo los que se definen de ‘izquierda’, están en contra de la posibilidad de adoptar por parte de personas del mismo sexo”. Una premisa, repetida y convertida en una especie de precisa ecuación “de ética kantiana” (cita Garaventa en el libro) donde no hay lugar para la diferencia, y asumida por el imaginario popular, indica que un niño criado en un hogar gay será convertido en gay, o “vivirá preso en un mundo homosexual”, o será objeto de abuso o de “tensiones dañinas producto de los índices significativamente altos de desórdenes psicológicos” estudiados por el profesor George Rekers de la universidad de Medicina de Carolina del Sur.
Para Enríquez “los deseos de paternidad/maternidad de las parejas homosexuales no son superiores al derecho de los niños a crecer en un hogar con un padre y una madre”. Cabría preguntarse aquí el motivo por el cual todos aquellos que profesan estos credos no han adoptado ya varios niños desamparados que terminan pasando sus vidas judicializadas boyando de institución en institución, cuando no en la calle. O no han encontrado una solución digna y amorosa para ellos.
“En España el Partido Popular mandó hacer un estudio para rebatir la ley de Zapatero. Pero la investigación les dio que los chicos criados por papás o mamás del mismo sexo no tienen ninguna diferencia respecto de los otros chicos”, refresca la diputada Ibarra. Cuando se argumenta que un niño criado por una pareja gay sufrirá cargadas en el colegio o discriminación social, lo que debería verse es la falta de la sociedad dicen los especialistas. El problema no está en el niño y su familia gay. Está en las familias “normales” de sus compañeros incapaces de ayudarlo a comprender la diferencia en el amor y convivir con ella.
Los modelos de identificación, la necesidad de imagen paterna y materna que es también un argumento opuesto a la adopción en estos casos, poco a poco va cediendo, a medida que la misma sociedad tal como se dijo al comienzo de la nota, “se permite dudar”. Los especialistas dicen que los niños necesitan amor, cuidados, límites, que les pongan una curita en la rodilla mientras le soplan la herida, que les cuenten un cuento, los lleven al pelotero, le ayuden a hacer la tarea. Que para convertir a un niño en una buena persona no es indispensable una mamá y un papá o lo masculino y femenino tal como estuvo establecido hasta ahora. Porque el niño se las arregla muy bien buscando modelos de identificación en su entorno y porque según los casos estudiados las parejas del mismo sexo también se las arreglan muy bien aceptando con ductilidad los roles que el mismo niño le va adjudicando a cada uno.
Aunque algunos como Enríquez se lo tomen a la chacota, ciertamente uno de los integrantes de la pareja, sea de hombres o mujeres, será más papá que el otro o más mamá. Porque uno pondrá más limites o será más proveedor o se ocupará de la cocina o le enseñará más a dibujar. Y eso no afectará el desarrollo del niño o su construcción como sujeto como si lo harán la falta de amor y el desamparo. “La adopción es una responsabilidad de la sociedad que debe ser compartido rápidamente. Todos deberíamos estar involucrados en la adopción de niños. Ellos tienen derecho a vivir en una familia amorosa de la clase que sea” sentencia la psicoanalista Cecilia Perrone.
Lo que no se puede es legislar sobre la condición de algunas personas.
RECUADROS
Uruguay y Argentina
“El matrimonio es una institución laica y no religiosa. Para las uniones religiosas está y seguirá estando el casamiento por la Iglesia” dice Ibarra quien también se mostró a fin de apoyar la Unión Civil Nacional. En diciembre Uruguay se convirtió en el primer país latinoamericano en proteger a las parejas de igual o distinto sexo con la ley de uniones concubinarias aunque no contempla la posibilidad de adoptar. En este sentido la ley uruguaya sería equiparable al proyecto de Unión Civil Nacional que en nuestro país buscará que incluya las adopciones.
Otros países
Matrimonio y adopción
España
Sudáfrica
Canadá
Holanda
Unión civil o sus variantes
Dinamarca (c/ adopción), Noruega, Suecia (c/ adopción), Finlandia, Islandia, Bélgica, Francia, Alemania, Croacia, Zurich y Ginebra (Suiza), Gran Bretaña (c/ adopción), Ciudad de México, Río Grande do Sul, algunas ciudades de EEUU y de Italia.
Dos mamás y dos papás
La imposibilidad de adoptar empuja a otras opciones que últimamente empiezan a ser más accesibles como la inseminación artificial. Y el alquiler de vientres en el caso de los hombres alternativa a la que apeló la familia Farach-Colton en EEUU. Martín argentino, Andrew estadounidense. Sus mellizos ya tienen 7 años y visitaron la patria de uno de sus papás en 2005. Conocen a la mujer que donó los óvulos y a la portadora, pero no las tratan como mamás. En aquel año todavía no habían preguntado quien de los dos había aportado el esperma.
En Rosario, Silvia (44) y María (36) tuvieron mellizos hace 5 años. Las fotos que muestra Silvia son de unos niños felices con la belleza que da ese bienestar. María fue quien llevó la panza después de la inseminación. Tienen 16 años de pareja. “Los chicos están absolutamente integrados –cuenta Silvia- al barrio, a nuestras familias, al jardín y a las familias de los compañeritos. Saben que algunos nenes tienen papá y mamá, otros mamá o papá y otros nada. Les vamos contando cosas a medida que van preguntando. Saben que no tienen papá, que tienen ‘Tati’ como me dicen, que cumple el rol que le pusieron ellos semejante al papá. A veces jugamos –asesoradas por un especialista- con que una de las dos se va a ir y ellos se re enojan porque dicen que somos una familia y que siempre tenemos que estar juntos. Jamás reclamaron por un papá”.
María es docente especial y dejó de trabajar al año y medio de los chicos para cuidarlos. Silvia es funcionaria de la municipalidad de Rosario “y hasta el intendente sabe de nuestra historia” cuenta orgullosa. Sin embargo no los puede proteger con sus aportes sociales y la pareja debió recurrir a una cobertura de salud privada para los chicos.
Unión Civil en Bs As
De alcances muy limitados y acotados para quienes tengan domicilio aquí. Permite la obra social o los créditos en conjunto, y la pensión o la licencia por enfermedad de la pareja (de un organismo público porteño).
2007…. 323 uniones (68 entre personas de igual sexo)
2003…..111 (79 homosexuales)
2004…..163 (94 homosexuales)
2005…...203 (91 homosexuales)
2006……200 (según datos provisorios, 60 homosexuales)
miércoles, 7 de julio de 2010
Rechazo al matrimonio gay, otra forma de dominación
Hubo cierto regodeo en el tratamiento de la información sobre el rechazo al dictamen de la modificación del Código Civil para permitir el casamiento entre personas sin distinción de sexos. Medios y periodistas o comunicadores que responden a la iglesia, a los sectores conservadores, a cierto poder arraigado y solapado, parecieron festejar lo que hubiera sido un triunfo de la evolución de las personas, un logro de los derechos humanos, una victoria para los chicos, una batalla amorosa. Pero ellos parecieron festejar la derrota.
Todavía me pregunto a qué le temen tanto. Qué cosa están viendo en el espejo que los hace huir de esta manera, asustados del amor entre las personas. ¿Es a la libertad? ¿A la felicidad? ¿A vivir igualados en derechos en un mundo lleno de diferentes? ¿O es a lo que tienen reprimido?
El pensamiento pequeño se vislumbra en actitudes como las de algunos gobernadores, en senadores y senadoras, en dirigentes, en diputados y diputadas. También se ve cobardía, egoísmo y mezquindad. Pero sólo están demorando algo que es inexorable.
Hay otra conclusión. Del mismo modo que se pretende asimilar la homosexualidad a la perversión, la violencia y la degradación de la familia, desde la óptica inversa, viendo sus posturas, se podría buscar en el pensamiento de estas gentes algo de la raíz del atraso de la Argentina. De la matriz del desamparo de la niñez, del origen de los suicidios de los adolescentes en algunas provincias.
Pero hay que desmentir a Bergoglio cuando dice que esta igualdad reclamada daña a la familia. Lo que daña a la familia es la desigualdad por la avaricia, la televisión impune, la falta de trabajo, de educación, de salud, la falta de oportunidades. Daña la mentira, la manipulación, la ausencia de horizontes.
Alarma que no conozcan el significado profundo del amor y la libertad. El sentido formal y simbólico que tienen la protección jurídica de la libertad y del amor. Es probable que lo desconozcan porque nunca pelearon por ellos. Porque lo desprecian. No le dan valor.
Tal vez nunca sintieron el vacío y el dolor de la muerte del compañero o la compañera. La desesperación de ver cómo personas ajenas a esa construcción amorosa en cinco minutos se llevan todo, incluso el cuerpo amado y ya sin vida del compañero o la compañera. Y los hijos, si los hubiere. Como los carroñeros.
Pero eso es formal. Aunque no es menor: aún no explicaron estas personas porqué están dejando sin derechos a los niños que juran defender y en realidad usan como escudos, manipulándolos de la manera más asquerosa y vil. Ellos saben que es una aberración que los niños criados en familias monoparentales tengan menos derechos que los criados en familias heterosexuales. Pero hacen como que no ven. Pese a ello no va a cambiar que parejas o personas homosexuales sigan criando hijos. Como no va cambiar que a una cría huérfana la cuide otro miembro de la manada o de una especie diferente.
Pedirles que entiendan esto parece tan difícil como reclamar que hagan las cosas en serio, con la conciencia limpia y el corazón abierto. Que dejen de hacer publicidades conmovedoras y campañas solidarias, que duran un día y auto exculpan sus “pecados”, para darles en cambio a esos niños el derecho a ser felices toda la vida.
Un legislador o legisladora, alguien que tiene responsabilidades superiores, no puede tomar decisiones de acuerdo a su pensamiento individual. No pueden ser representantes del pueblo esas personas. No están en condiciones. Olvidaron el principio fundamental de la representación en pos de sus intereses personales o sectoriales, de sus temores y de sus perjuicios. Los principios deben estar al servicio de una acción pública ecuánime y amplia, no discriminatoria o segregacionista.
Se podría entonces buscar allí alguna de las causas de la “naturalización” del abuso de los niños y niñas. Porque para estos sectores parece “naturalizado” que las propias madres promocionen la prostitución de sus hijas o que los menores sean sometidos por los miembros adultos de la familia. O que tengan que ser encarcelados a los 12 años.
No los moviliza tanto como los movilizó el rechazo a esta ley igualitaria, la manipulación genética para “atrasar el reloj” o para elegir el color de ojos de los hijos.
Habría que buscar allí la razón de que haya niños, niñas y adolescentes en la categoría de ser abusados y otros en la de ser cuidados.
Anteponiendo vilmente como excusa la imagen “del papá y la mamá” no están defendiendo a los chicos, están preservando un statu quo que sólo responde a sus intereses hegemónicos. Parecen haber encontrado una forma más para justificar la dominación. Y seguir escondiendo sus fantasmas reprimidos.
miércoles, 2 de junio de 2010
Macri y Ricardo Fort
No me importa abrir juicios de valor. Sólo analizar los datos que brinda este hombre por sí solo. Alguien que engulle lo que quiere y dónde quiere. Alguien de quien la televisión parece estar comiendo con apetito de caníbal todos los días. Alguien que pasará al olvido seguramente pero no sin antes hacer daño igual que algunos de sus mentores, como Marcelo Tinelli.
Se podría pensar que el Teatro Colón quedó deslegitimado con su imagen. Pero sin dudas su intención, la de Fort, era otra. Era lo que fue a buscar y le entregaron sin decir ni mu. Así es que con su presencia se legítimo la vanidad, el egocentrismo y la superficialidad. La idea de que no importa lo que se haga mientras sea para conseguir la fama, -un concepto descompuesto del legítimo éxito personal- y que para ser alguien hay que tener plata y estar en la tela.
Se legitimó la farsa, el maltrato, el uso y abuso de las mujeres y de todo aquel que sea útil a los fines. Se legítimo la falta de ética, la grosería, la vulgaridad, el culto a las apariencias; el modelo de vida que propone aturdirse para evitar escuchar al del al lado, que propone andar día y noche de lentes oscuros para evitar mirar al costado y acude a cirugías para ser menos sensible al paso del tiempo.
Se legítimo ese modelo de vida absurdo, abusivo, exagerado, procaz, voraz. El modelo de la ostentación ampliado, pulido. Un sistema de vida hipócrita, que esconde el miedo a la igualdad, que excluye porque es incapaz de pensar solidaria y racionalmente que los más vulnerables, los distintos, puedan tener los mismos derechos. Que bajo la consigna de la modernidad no duda en llevarse puesto lo que encuentra a su paso, así sean los recursos naturales, el patrimonio, las culturas o las identidades.
Con la excusa de que es una personalidad, los organizadores de la Gala reinaugural del Teatro Colón legitimaron lo que representa y lo que significa Ricardo Fort.
Él “pidió ser invitado, quería estar y como es una personalidad no había motivos para negarle la invitación”, dijo un alto funcionario del gobierno organizador.
Ningún medio dijo nada al respecto. ¿Hay algo de Ricardo Fort en la sociedad argentina?
Uno de directores del diario La Nación Jorge Fernández Díaz, dice alarmado y con razón en la última revista ADN, que estamos en la época de la desvergüenza. Que “vivimos la era de la impudicia: la intimidad es mostrada escabrosamente en los medios sin que el público se sorprenda o repugne”. Que el orgullo y honor considerados por San Martín combustibles esenciales para las batallas hoy son vistos como algo anacrónico.
Es curiosa la incongruencia: el diario –que tampoco dijo nada sobre esta presencia en el teatro- es quien más vigilias encara en pos de sostener y cuidar al hombre que autorizó la invitación al Teatro Colón del príncipe de la impudicia. Ese gobernante con desvelos presidenciales, tan parecido en un punto a Ricardo Fort que no hace falta ni mencionarlo.
lunes, 18 de enero de 2010
¿Quién es "el mundo" de Mauricio?
Así es o fue con “no medimos el nivel de conflcitividad de Fino Palacios”, o con “necesitamos más institucionalidad”, o con que tenemos que construir un mensaje que “nos permita volver a ser parte del mundo”. Y la que se llevó los laureles últimamente: los Kirchner “logran que cada oportunidad se convierta en una crisis”. Parece que esa le encantó al Jefe de Gobierno porque había como una modulación especial, como un gesto de orgullo contenido cada vez que la pronunciaba.
Pero Argentina ya estuvo en el mundo. O creímos que era el mundo. Y todo aquello bien valió una autocrítica para muchos y una revisión profunda de esas posturas. Estuvimos en un mundo desigual, que dejó a millones en la calle con la enajenación del patrimonio y la destrucción de miles de puestos de trabajo. Más acá, ese mundo expulsó gente con la burbuja inmobiliaria, que terminó en una descomunal crisis financiera que parece no haber enseñado nada y mucho menos parece haber cambiado conciencias. Un mundo depredador, que no concibe “bajar un cambio” como le exige Macri a los Kirchner. Un mundo que va a la destrucción vestido de gala. Un mundo que como él está contento porque “hoy está arrancando otra vez, con posibilidades de inversión y de financiamiento”.
Un analista político mimado por los sectores del poder, dice que “a los Kirchner en determinadas ocasiones, les gusta comer sin cubiertos”. Sin comulgar con el columnista, hay que reconocer que tiene razón. Aún con obsenas contradicciones, como la corrupción o el veto a la ley de glaciares, por caso, los Kirchner defienden unas ideas interesantes, necesarias, defienden cambios imprescindibles, pero lo hacen brutalmente. Demasiado brutalmente. A lo loco. Pasando por encima de todo. Sin explicar. Aunque también es cierto que hay demasiados que no quieren escuchar explicaciones, que no quieren escuchar que las cosas deben necesariamente cambiar. Los Kirchner, en este sentido y no en el que dice Macri, sí nos hacen perder oportunidades.
¿Qué es la previsilidad que reclama el ingeniero y otros sectores afines a él? ¿Para quién es? ¿Cuáles son las certezas que “el mundo” le da a los más vulnerables del planeta? ¿A qué parte del mundo le tendríamos que estar cuidando el presente? Y el futuro..
Repite, también como un cliché, que si nos portamos bien “van a venir las inversiones” y con ellas “las fábricas” y con ellas “el empleo” y con el empleo “vamos a combatir la pobreza” y la gente “va a tener un buen trabajo”. Nunca dice nada sobre la necesidad de distribuir la riqueza. Nunca explica cómo se hace eso desde su perspectiva moderna, sin tensar más la cuerda de los recursos naturales y sin que los que más tienen, aflojen. Nunca se refiere a los especuladores financieros e inmobiliarios. Nunca cuenta por qué echó a tanta gente “pobre” de la Ciudad, desalojándola por unos pesos que no sirven para nada. “Les damos la plata y a los 4 meses vuelven sin un peso y en la miseria”, se me quejaba uno de sus funcionarios. Nunca explicó por qué armó la UCEP para levantar indigentes de la calle y robarles sus pertenencias. O por qué no dio prioridad a la vivienda social. O a la salud pública. Nunca explica tantas cosas.
Tampoco habla de los papelones de ese mundo que defiende cuando mata gente en guerras inventadas para quedarse con el agua o el petróleo. Cuando deja a millones sin sistema de salud. Cuando genera el derrumbe del sistema financiero, se lleva puesto a miles de empleos y sigue como si nada hubiera pasado. Cuando se reúnen para decidir las medidas para reducir el impacto del cambio climático y terminan peleando para ver quién hace menos y quién pone más, como si sólo con plata se resolviera. Los de ese mundo no son papelones, son errores por haber calculado mal algunas variables. Igual que con Posse o el Fino Palacios.
Exultante ahora con el triunfo de Piñera en Chile siente que le volvió el alma al cuerpo. Se refiere al electo presidente chileno por su nombre de pila. “Sebastián le puede dar (a Chile) un salto de modernidad y un espíritu emprendedor inédito en la historia”, como si en 20 años la Concertación no hubiera hecho nada. “También España va rumbo a un cambio de signo en el Gobierno”, vaticinó. Piñera dice que lo admira. Hay hasta como un aire de erotismo cuando hablan de ellos mismos. Como cuando se juntaron en la Legislatura con Aznar del PP. No está claro de qué habla Macri cuando habla de saltar a la modernidad o del espíritu emprendedor. Pareciera que confunde una buena escuela con chicos alimentados que pueden concentrarse, con un celular de última generación. O más claramente, que se le mezclaron los conceptos de progreso con los de su modernidad.
El quiere imprimirle el sello de la modernidad a todo. Por eso está llenando la ciudad de torres, desfigurando su fisonomía y aniquilando las variables urbanísiticas. El sumun de su proyecto es la modernización encarada en el Casco Histórico de Buenos Aires, que parece que ya hace demasiadas décadas que es viejo y nadie se ocupa de construir cosas nuevas.
Pero a decir verdad, Macri no es el único responsables. Los Kirchner terminan siendo funcionales a este mundo al que nos quiere llevar el jefe de Gobierno. Y la oposición todavía no sabe muy bien qué camino tomar. Salvo el sector de Pino Solanas, que sabe a dónde quiere ir pero no parece poder articular un cómo. Los medios y los comunicadores, en fin, no tienen tiempo para filosofar acerca de los caminos de la vida.
Aunque no guste, la verdad que ser moderno hoy sería casi como asumir que el mundo conocido acabó, que la naturaleza nos va a pasar por encima si no reparamos en las grietas que estamos abriendo en sus costados. Que el capitalismo estalló y hay que buscar nuevas formas de intercambio comercial, modificar los esquemas de producción y consumo y eliminar la idea conocida de sistemas financieros que mercadean con papeles y dinero invisible que solo sirven para enriquecer a los mejor acomodados y perjudicar a los más vulnerables.
Una mejor distribución de la riqueza implica necesariamente que los que tienen más acepten que no pueden seguir teniendo más e incluso, que deben ceder un poco. Que los adelantos tecnológicos deben ser más moderados. No es admisible que los celulares se recambien cada dos meses por ejemplo, generando la destrucción de recursos naturales y más y más cahatarra. No es admisible que en lugar de mejorar hábitos y costumbres, estemos tensando hasta lo imposible la cuerda de la armonía, incluyendo experimentos que vejan hasta la muerte a millones de animales utilizados para testeos no sólo médicos, sino cosméticos. No es admisible seguir usando los recursos como se nos da la real gana.
Hoy ser moderno es pensar en cómo vamos a hacer para que el planeta siga existiendo dentro de 20 años. O 10.
domingo, 27 de diciembre de 2009
La política de Duhalde, la no política de Macri
Luego también lo traicionaron Mauricio Macri y Francisco De Narváez, a quienes quiso prohijar. El primero llegó a considerar mala palabra a uno de sus mentores políticos y huyó espantado cada vez que Eduardo Duhalde o algún duhaldista se quiso sacar una foto o aparecer cerca suyo. Hubo varios episodios de ese tipo durante la campaña legislativa de este año.. De Narváez en cambio, tiene al yerno de Duhalde como uno de sus operadores políticos, y tiene a varios duhaldistas como laderos y armadores incondicionales. Por caso, Antonio Arcuri, cacique sanvicentino. Arcuri es una especie de casero de lujo de Eduardo Duhalde en San Vicente, que llegó a menejar 2 millones de dólares diarios, cuando era presidente del fondo de reparación histórica del conurbano bonaerense. De Narváez fue más vivo.. NO le dijo que no a los duhaldistas, les dijo que sí. Pero les advirtió que no sacaran la cabeza afuera, los mantuvo y los mantiene escondidos.
Esta semana Eduardo Duhalde volvió a mostrar que no es tan buen jugador de ajedrez. Y que su actual fama de estadista es una muy bien montada estrategia de marketing que incluye contarles a los periodistas que se telefonea casi a diario con Lula, con Felipe González, con Giovanni Sartori o que habla cada media hora con Eliseo Verón. Hay dos hechos en un mismo episodio que demuestran que todo es bastante menos sólido que lo que cuentan. El primero es su pésimo cálculo al lanzarse a la carrera presidencial. Carlos Reutemann, harto de las chanzas de Duhalde y su mujer, la senadora Chiche González, en una excelente nota que dio el fin de semana pasado, lo chicaneó: “que se lance nomás, yo ahora no estoy pensando en mi candidatura. Antes tenemos que pensar qué país queremos. No se trata de nombres, se trata de ver cómo construimos un proyecto colectivo”, le respondió el Lole. Y Duhalde a las pocas horas, entró en el juego.. Ese es el primer hecho que demuestra que Duhalde se mueve por impulsos de frenética venganza. Nadie seriamente piensa que puede remontar la malísima imagen que tiene entre los argentinos. Ni siquiera para ganarle a Kirchner y aunque sea el candidato del Clarín y parte del stablishment.
El otro episodio que demuestra que no sólo es mal jugador de ajedrez sino también un corto estadista, es que al día siguiente de lanzarse como candidato, arriesgó nombres para un futuro gabinete. Graciela Camaño, Alfredo Atanasof, Roberto Lavagna, Remes Lenicov. Salvo Graciela Camaño, que viene demostrando algunos cambios sólidos en su performance política, el resto es historia demasiado antigua. Y en algunos casos, demasiado oscura, como la de Atanasof. Duhalde no para de hablar por estas horas. Parece descontrolado. Nada bueno puede construirse desde el odio. Y él está parado sobre el resentimiento y la idea de la venganza.
Debe ser cierto lo que dice Julio Bárbaro. “Los duhaldistas están más preocupados por ver cómo reconstruyen ellos sus propias vidas que por el país”. De otro modo no se explica tanta desesperación.
Sobre Mauricio Macri ya no hace falta decir mucho. En éstas semanas volvió a demostrar que no tiene ninguna sensiblidad para la política y la gestión de la cosa pública. La renuncia de Abel Posse, ferozmente criticado hasta por su filósofo de cabecera Alejadro Rozicthner, a 11 días de haber asumido, terminó de desnudar la ineptitud. 10 puntos en caída libre según su propio encuestador Julio Aurelio. La broma más escuchada esta semana en distintos ámbitos políticos y sociales, fue que “finalmente Franco (su padre) tuvo razón al echarlo de la gerencia de todas sus empresas por inútil”. (Lo de inútil forma parte de la versión y no es una consideración personal) Aquella idea viene circulando calladamente desde hace años y las declaraciones que Franco Macri hizo hace unos meses al diario La Nación no hicieron más que abonarla. En aquel momento el jefe del clan dijo que Mauricio no podía ser presidente de la nación. Y todavía falta ver cómo se desarrolla la causa de las escuchas. Algunas fuentes bien informadas sostienen que hay elementos que comprometerían a la jefatura de Gobierno porteño.
En este marco, sería muy saludable que apareciera una figura que serene los ánimos.
Nada se puede esperar de Néstor Kirchner, que tensiona toda el tiempo.
La Presidenta que podría hacerlo, no parece poder controlar la situación personal que le impone Kirchner. Como venimos diciendo, buenas medidas de gobierno, son teñidas por el desorden, la crispación y la desconfianza. Por caso la reunión de esta semana con los empresarios para recomponer el diálogo y bajar rispideces. En medio, la decisión del juez Oyarbide, realizado en base a los peritos de la Corte, sobre el patrimonio de la familia presidencial, vino a sembrar más incredulidad y bronca.
Es imprescindible que aparezca una figura en condiciones de ponerse por encima de las diferencias y los trastornos. Que pueda ofrecer una mirada política superadora sin hablar ya de candidaturas. Los medios y los periodistas deberíamos empezar a observar mejor para determinar quién realmente puede plantear un proyecto abarcativo, y no deberíamos, los periodistas y los medios, estar todo el tiempo tratando de bajar al barro a todo el mundo, a la coyuntura más venenosa y vulgar. Es menester que alguien se ponga al frente y conduzca este proceso de necesaria reconstrucción. Sin discursos y prácticas refundacionales. Que conduzca un proceso en calma con opciones superadoras. Y no esta fantochada que desde la no política ensayó Macri, empapado de la cultura más básica de los empresarios mediocres, o que desde la política pretende imponer Duhalde con odio y resentimiento. Alguien, con criterio, sentido de la justicia, sensibilidad y capacidad que no se deje apurar y que entienda que esta vez, la Argentina tiene que ser un Estado. Un estado que incluso podría albergar la discusión sobre distintas naciones planteadas por los pueblos originarios.. Que contenga a las organizaciones sociales serias y sanas y no busque cooptarlas o desaparecerlas. Y que sepa explicar por qué algunos tendrán que ceder para que en la Argentina, de una vez por todas, entremos todos.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Tinelli, los Kirchner y cómo pensar en un país mejor
Cuando era chica mis padres nos hubieran prohibido a mis hermanos y a mí mirar el programa de Tinelli. Hubieran dicho barbaridades de las peleas que se ven en cada uno de los segundos de los programas de chimentos. Se hubieran alarmado de las groserías, del desparpajo, y de la falta de seriedad y disciplina para el trabajo y el estudio con que esos personajes se toman la vida. Hubieran despotricado contra las vulgaridades y contra el uso mercantilista de algo tan bello como el cuerpo de las personas. Definitivamente nos hubiera prohibido mirar esta televisión que los argentinos tenemos. Pero hoy es moneda corriente, algo casi natural. Es lo que ve el mundo adulto, y es donde se referencian muchos. Y es lo que ven muchos chicos. Eso que es un espectáculo, algo guionado, es percibido por muchas personas como la vida real. Primer punto del problema.
Muchas otras cosas de hoy nos hubieran prohibido, pero como la lista es larga y me van a acusar de troglodita, voy a abstenerme de enunciarla. Sin embargo agradezco esas prohibiciones, aprendí de límites y autoridad, con amor. Algunas de esas prohibiciones fueron hechas desde la falta de recursos económicos. Pero como no querían preocuparnos con esos asuntos de los adultos, nos decían una media verdad. Que la coca cola te perfora la panza, por ejemplo. Agradezco infinitamente esa media verdad. Gracias a la cual no me hice adicta a la coca cola. Y tampoco me hice adicta al consumo. Entonces me pregunto, ¿necesitaríamos una tele mejor para tener un país mejor? No solamente. Necesitamos mejores líderes, mejores políticos, mejores dirigentes y muchas más mejores personas. Punto fundamental del problema.
Néstor Kirchner y Cristina Fernández hicieron muchas cosas necesarias para la Argentina, ya dijimos esto. Instalaron debates y discusiones fundamentales. Y también dijimos como tantos otros que se enriquecieron sospechosamente.
Pero Néstor Kirchner y la Presidenta tienen inmensas dificultades para ponerse por encima de las diferencias y encontrar una instancia superadora. Y por eso se perdió parte de la buena gestión en un fárrago de críticas. No pueden dialogar. Se mostraron hasta ahora incompetentes para la construcción de un proyecto colectivo, un proyecto que nos haga sentir que todos formamos parte de la Argentina. Hacer algunas de las mismas cosas que hicieron pero con otros modos y utilizando otras herramientas, consultando, explicando, caminando otros senderos. Sin embargo hay que reconocer algo en favor de Néstor y Cristina Fernández. Y es que hay sectores en la Argentina que no quieren que las cosas cambien. Al menos eso parece. Y lamentablemente todavía no podremos saber qué respuesta tendrían esos sectores, los mejor acomodados y más poderosos, que le exigen al gobierno que atienda a los pobres. No sabremos aún qué pasaría si se les explicara de buena manera y con autoridad moral y política, que eso de atender a los pobres sólo es posible cambiando algunas prácticas y cediendo en la opulencia o en las ganancias especulativas.
Néstor Kirchner sobre todo, divide, tensiona, empequeñece la acción política y también la acción humana. Y aunque la Presidenta demuestra una notable inteligencia, la dinámica cotidiana de la vida en común, parece haberla enredado en una urdimbre sin inspiración.
Pero los Kirchner no son los únicos aunque en la cadena de responsabilidad están en lo más alto del podio en esta coyuntura. Los medios, los comunicadores, otros líderes y dirigentes, aún no demostraron que están a la altura de ofrecer un país mejor. Y la sociedad tampoco. Y aunque hay buenos indicios y más participación, todavía nos falta grandeza para dejar de pensar individualmente y re fundacionalmente, para pensar y construir un proyecto colectivo que nos incluya a todos.
Desde que ganó reverenciamos al nuevo presidente uruguayo. Y muchas veces me pregunté desde que vi las fotos de Pepe Mujica en chancletas en la cocina de su casa, si nos bancaríamos un presidente como él. El Pepe y Lucía creen en las cosas profundas de la vida y le dan poca importancia al consumo y la ostentación.
Si pudiéramos pensar en el conjunto y sin estridencias ni egoísmos, seguramente, no sólo tendremos una tele mejor, si no que ahí sí tendremos un país mejor. O estaremos construyéndolo al menos, acompañando a los que con tanto esfuerzo, ya lo vienen haciendo en soledad desde hace años.