martes, 7 de junio de 2011
Feiz Día del Periodista (Una mirada personal sobre el Periodismo y nuestra generación de 40 y pico)
Aquellos años dejaron complicados laberintos en muchos de nosotros. No fue fácil encontrar los caminos de salida. La política, la comunicación, la sociedad, la educación, la economía, la familia, el amor, el erotismo, el sexo, todo tenía un formato pre establecido donde la religión, la moral y las buenas costumbres se constituyeron en estructuras que nos encorsetaban. Y aunque muchos nos dábamos cuenta de que nuestros deseos o inquietudes o intereses o sensaciones querían ir por otros senderos, las huellas de lo enseñado a machacazos se tornaban muy difíciles de abandonar para explorar otras geografías. Había que desmalezar. Pero antes había que darse cuenta de que había que desmalezar. Y como cualquier proceso personal que se encara, lleva el tiempo que necesita cada uno en el marco, a la vez, de cambios y procesos globales tanto en el país como en el mundo.
Empezar a saber lo que pasaba mientras aún niños festejábamos el mundial ’78 o cantábamos la Marcha de Malvinas en el vigor de la secundaria fue un shock para muchos. Hace poco le conté a mi madre un episodio que me dejó con tanta conmoción que nunca había podido hablar de él hasta estos días. Habíamos salido del colegio Jesús María, también de Florencio Varela. Sería mi 6º grado. Desde el colectivo vi como dos tipos tomaban de la cintura y desde atrás a dos chicas que querían subir. Las chicas pedían “por favor, no….” Y los tipos les decían “vamos, vamos” casi en un susurro. No hace falta que explique de qué se trataba eso. Y la marca que ahora puedo reconocer desde la memoria emotiva me quedó calada.
Por fortuna lo personal y lo profesional nunca estuvieron desarticulados. Por eso como le debe pasar a la mayoría los procesos en un ámbito siempre influyeron en el otro. De este modo la política, la mirada sobre la sociedad, sobre el país y sobre mi concepción humanística, tuvieron fuertes temblores. Fui y volví dos o tres veces por los mismos caminos. Me perdí. Retomé. Pregunté. Dudé. Volví a dudar. Exploré. Y finalmente encontré. Encontré que aquella joven de 20 años, rebelde, “mal arriada” como dice mi amiga (mi hermana mayor que no tuve) la gallega García, impetuosa, a veces inadecuada, ecologista y vegetariana, esa es la verdadera. La que estuvo y siempre quiso estar pese a que en ocasiones, fue corrida a un costado.
Pero esa joven “mal arriada” se las ingeniaba para aparecer. Así estaba incomodando y mostrando un poco los dientes cuando escribía crónicas y entrevistas; tratando de negarse siempre a trabajar en notas que no consideraba decentes; buscando siempre y encontrando pese a parecer a veces insolente o caer en las malas interpretaciones (o intenciones) de algunos colegas. Fue el caso de la entrevista a Ibrahim al Ibrahim en Siria. Y tal vez valga la referencia. En ocasión de aquella visita de Menem unos 20 periodistas fuimos a cubrir ese viaje. Noviembre de 1994. Sobrevolaba el rumor de que el ex marido de Amira Yoma acusado en el asunto conocido como Yomagate estaba prófugo en aquel país. Personalmente había ido como acreditada del diario La Prensa. Pero había seguido periodísticamente el Yomagate desde el comienzo para las revistas Noticias y Gente. Conocía bien a todos los personajes y había hablado muchas veces con Al Ibrahim que dominaba perfectamente el castellano pese a lo que se decía en contrario.
Esos días de visita conocí (desconozco o no recuerdo si el resto de mis colegas también lo hicieron) a varios argentinos, hijos de sirios, que habían vuelto a vivir a esa tierra. Con uno de ellos después de una charla de algunos minutos tuve la percepción de que manejaba información. Siempre junto al fotógrafo del diario, mi querido Luis Pozzi, le pregunté entonces a este hombre si conocía a Ibrahim al Ibrahim. Jamás conté públicamente este episodio porque prometí además preservar el nombre de la fuente. Me dijo que sí. Entonces le consulté si sabía dónde estaba viviendo. También respondió afirmativamente. Le dije que quería ir a verlo, a hablar con él. El hombre, que nada tenía que ver con el Gobierno del momento pero estaba vinculado fuertemente a la comunidad de origen sirio en el país, prometió llevarme pero una vez que Menem se hubiera vuelto a la Argentina. Desde ese instante no le perdí pisada. No voy a relatar las peripecias que debimos sortear con Luis hasta llegar a esa nota. Incluyendo momentos de temor y amenazas. Pero la nota la hicimos. Nos llevaron hasta un lugar en las afueras de la ciudad, como a 30 minutos de Damasco. La sorpresa de Al Ibrahim al verme fue mayúscula. En fin, está la entrevista que da testimonio de aquello. Pero la versión que intentó instalar un colega de que “me lo entregó el Gobierno” es falsa. Completa y absolutamente falsa. Soy periodista se buscar y se encontrar la información que hay que buscar y encontrar.
Tal vez sea un episodio menor. Pero habla también de todo un camino espinoso que debimos y debemos todavía transitar como compañeros de una profesión (o una actitud frente al mundo como personalmente siento al periodismo) que nos requiere extrema responsabilidad, solidaridad, compromiso y entrega. A veces hay episodios entre nosotros que nos convierten en el centro de la escena cuando el centro debe ser la noticia. Y dejamos al público de espectador de nuestras rencillas. Asuntos que hablan de todo lo que debemos recorrer aún. Y de las cuentas que entre nosotros no tenemos saldadas. Cuentas más vinculadas a nuestras vanidades personales que a la responsabilidad de informar o ser puentes de alguna realidad.
Estos senderos de ida, vuelta y revuelta me llevaron también a ocupar cargos de cierta importancia en la gestión pública. En un espacio político en el que nunca milité y que hoy no compartiría de ninguna manera, pero que como muchos entonces acompañé aunque de manera crítica. Tenía 30 años recién cumplidos y asumí la Dirección General de Radio Nacional. Pude desde ese lugar hacer muchas más cosas de las que se suponía que “debía” hacer. Por caso cuestionar públicamente el discurso perverso del Gobierno respecto del aborto; discutir con Menem el dislate que le habían “vendido” de privatizar ATC porque “daba pérdidas”; y hacer la radio que creía que había que empezar a hacer aún entre el encorsetamiento que política y económicamente se imponía. Enfrenté senadores, diputados, gobernadores o intendentes del entonces oficialismo que pretendían hacer con ella y sus filiales una botica de cargos, contratos y aquelarres desproporcionados. Nada que no hubieran querido hacer siempre en los distintos gobiernos con los medios públicos. Le dije que no al grupo de medios más importante de la historia cuando un secretario de estado (más preocupado por salvarse él que por responder a su cargo) me mandó a 3 representantes de la empresa para plantearme amablemente la conveniencia de que “les entregara” en coproducción o comodato la tercera frecuencia de FM que habíamos recuperado después de 40 años de que estuviera en manos de una empresa privada de música funcional. En fin, no fui más papista que el Papa. Y me equivoqué en muchas cosas. Pero no en otras. Cuando fui a decirle a Menem que iba a incorporar a Marcelo Simón a la grilla de la radio (por sugerencia del propio Marcelo que se sabía odiado por el menemismo) el entonces Presidente me dijo (como siempre me decía) “Patricia, la directora de la radio sos vos”. Marcelo fue desde entonces integrante de plantel de Nacional. Hoy es director de FM Folclórica, la radio de folclore que dejé funcionando allí hace 12 años. Conocí en aquel tiempo a mucha gente en todo el país con una escala humana y profesional que dejó mi propia vanidad gratamente estropeada. Igual que a algunas de las ideas centralistas que los periodistas de Buenos Aires tenemos sobre la comunicación.
El tránsito hasta la actualidad no fue fácil para la mayoría de los que vivimos la Argentina. Ya sabemos que muchos quedaron en el camino. Hicimos lo que pudimos como pudimos cuando pudimos los que pudimos. Y no es una excusa. Sólo un dato de la realidad. Empieza a ser excusa en todo caso cuando te das cuenta y te hacés el bolud@. Como ahora que la vigorosidad política y social que estamos viviendo nos pone frente a una gran oportunidad de recuperarnos también como humanistas. Aunque debo admitir que asumí con el tiempo que hay sectores que seguirán entendiendo el concepto de solidaridad como la actitud de llevar a la iglesia la ropa que ya no usan. Y también que otros, unos pocos, que dicen adherir al actual Gobierno presumen de cierta soberbia imbecilidad de creerse con autoridad para hacer el test de admisión de aquellos que con humildad buscan acercarse a trabajar por el proyecto nacional. O que desde una intelectualidad superficial y troglodita descalifican a beatrices sarlo que los desafían con el pensamiento y la contradicción respetuosa.
Es una gran oportunidad y estamos ante una bisagra. También para dejarnos de pavadas repitiendo cosas como lo del periodismo independiente embanderados algunos en la imagen de Mariano Moreno. Como si el periódico de Moreno hubiera sido independiente. De lo único que tiene que ser independiente el periodista es del dinero mal habido, la corrupción, la falta de ética, la violencia en el discurso, la falsedad y la manipulación.
No me gusta escribir ni hablar en primera persona. Nunca lo hago. Pero creo que esta vez estaba justificado. No me gusta la auto-referencialidad. Pero alguna vez tenía que hacerlo. Y creo que hoy era oportuno. Ojalá sea la primera y última vez. Tampoco era tan importante. Feliz día compañeros. Eso sí es importante.
martes, 14 de diciembre de 2010
INDOAMERICANOS
En toda la ciudad había y hay parques Indoamericanos en incubadora. El des-gobierno de Mauricio Macri alzó como bandera la defensa del espacio público. Pero apenas si levantaron algunas rejas en algunas plazas del norte de la ciudad o mejoraron veredas en el sur. No hay otras políticas para el espacio público porque para ellos es sólo jardinería. Su administración dejó hacer y dejó pasar. Dejó que fuera ocupado. ¿La excusa para semejante desmadre? “No manejamos la policía”, “son las mafias”, dicen. No parece conocer otra forma de solución que no implique represión. Se muestra incapaz para la disuasión y la negociación con los actores. Con una fenomenal falta de creatividad para instrumentar respuestas a nuevas demandas laborales y sociales.
Su mirada sobre la realidad es tan diametralmente opuesta a la humanidad y la sensibilidad, o acaso al sentido común, que le impiden sentarse a articular políticas con otros Estados. Y peor, con las personas. Se enfada si percibe que lo quieren apartar de su librito ideológico. No comprende que la gestión pública es algo más que ideología. Le molesta que gente de otras provincias venga a los hospitales porteños. O que busque mejores condiciones de vida. No le incomoda en cambio llenar tierras bonaerenses con deshechos porteños. Ni que los no porteños gasten su dinero en comercios o servicios locales, como mucamas o albañiles mal pagos por muchos de los de su clase, que para venir a trabajar a la Capital viajan 4 horas en transporte público como ganado.
Las respuesta, en on y en off, dadas por él y sus funcionarios sobre el conflicto en Soldati, muestran hasta qué punto desprecian la vida. Para ellos las tomas de tierras son solamente la violación de la ley (tal vez porque en parte las promovieron ellos para generar caos). No las interpretan como gritos desesperados de gente desesperada que clama por una casa con un baño, una canilla de donde salga agua, y un mínimo de dignidad. “Si cedemos renunciaríamos a nuestras convicciones” dijo el funcionario más joven del Gabinete y no es difícil intuir que se trataría del michettista Marcos Peña. ¿Sus convicciones son desconocer la realidad? ¿Hacer una ciudad “exclusiva” en sus dos acepciones? ¿Ningunear a la gente? ¿Despreciar a los pobres? ¿Amurallar la frontera? La globalización, la búsqueda de las personas por un destino mejor, el crecimiento económico (que a veces muestra impúdicamente la televisión), la avanzada socio-cultural de los países latinoamericanos por lograr la integración, para Macri son cosas que suceden en los medios. Es incapaz de procesar que tienen impacto en las comunidades y que construyen una nueva realidad que no cabe en la zona cool de ciertos cerebros.
Es difícil evaluar qué hubiera pasado si la Policía o la Gendarmería intervenían en el parque luego de la segunda toma cómo pretendía el alcalde. Están las dudas acerca de si no se trató de una operación montada por políticos macristas y bonaerenses que se les fue de las manos, y que se mezcló con gente que reclama genuinamente por su derecho a una vivienda. Acusan al Gobierno nacional de incentivar más tomas por la promesa de tierras y vivienda como si fuera una dádiva. Pero se olvida que una semana antes su gobierno difundió en el diario Perfil que le iba a dar escrituras a la gente de las villas del sur. Como si esas promesas no hubieran tenido impacto sobre la gente.
Parece claro que Cristina Fernández decidió ponerse al frente de la situación con cambios drásticos, asumiendo errores propios y ajenos. No parece que las cosas vayan a seguir siendo como eran. Y no debería sorprender que le haya dado todo el poder a Nilda Garré para manejar la seguridad y ponerla al tope de la agenda pública. Tampoco que se haya puesto personalmente a sacar cuentas y buscar las soluciones habitacionales que reclaman esas y otras personas. Hace poco a Julio De Vido le dijo que no iba a mirar para atrás sobre lo que hicieron antes, pero que ahora “no más”. “Le dijo que se acabó la joda”, contó un secretario poderoso de ese ministerio, “les cortó todo”. Las cosas no serán como antes.
Macri y sus funcionarios generan enfrentamientos entre las personas, eso es cierto. Si se le reclama al Gobierno nacional que deje de negar la realidad, también hay que reclamarle a la administración local que asuma el impacto de sus palabras y su falta de gestión. Al no intervenir en la licuación de conflictos a través de políticas públicas integradoras e inclusivas, dejando que las tensiones se acrecienten y exacerben, promueve la violencia. Sus mínimas condiciones ideológicas lo ayudan: ahora quiso instalar una discusión típicamente europea en contra de la inmigración. Un debate hipócrita y oportunista olvidando que él mismo nació de un inmigrante semi-analfabeto. Lo que no dice es que Europa logró ser un continente que contiene a todos, o casi todos, los europeos. Aunque lo hizo pisoteando a los demás y fomentando divisiones y por esta región deberíamos ser conciente de semejante barbaridad. Sería oportuno apuntar a ser también un continente que contenga a todos los latinoamericanos, mientras cada país intenta la propia recuperación económica.
Siempre la gente quiere ir donde se vive mejor, donde la atienden mejor, donde se come mejor. Y los pobres e inmigrantes también, aunque a Macri le moleste. Habrá que aceptar que la recuperación económica y las políticas del Gobierno incluyeron a mucha gente en el sistema. Pero tal vez no estemos todos preparados para que haya tanta gente incluida que además reclama por sus derechos. Eso debería llamarnos a la reflexión.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
La oposición crispada. Los desafíos de Cristina.
Patricia Barral
10-11-10
Hay una provocación. Pero no viene del oficialismo. Ahora sale de la oposición. Tal vez antes de la muerte de Kirchner para algunos sectores también salía de allí, pero no es la cuestión. No hay manera de entender algunas declaraciones de última hora, como las de Hilda González de Duhalde, entre otras, diciendo con esa impostada serenidad que Cristina debe dejar de reinar o que la muerte no redime al ex presidente. Debe ser difícil aceptar que había más adherentes al Gobierno de lo que decían las encuestas.
La oposición necesita volver a empujar al Gobierno a la confrontación. A la crispación (un concepto que los jóvenes militantes supieron reutilizar para advertir acerca de la pasión por Cristina con Crispasión). Revisando los últimos archivos no hubo ningún acto de la Mandataria, ningún concepto que remitiera o buscara el enfrentamiento. Tampoco de sus ministros. Hubo posturas públicas acerca de algunos temas o cuestiones pero eso no es confrontación. Ciertamente ahora se está forzando el desencuentro. Buscándole la lengua dirían en mi barrio. El Gobierno cometería un error si fuera hacia ese lugar al que lo están empujando.
Alfonsín exagera sus críticas al Gobierno después de que la interna de su partido lo obligara a hacerlo. La batalla interna con Julio Cobos, el llamativo vicepresidente opositor, lo hizo derrapar. Se saca fotos con 4 o 5 militantes jóvenes que portan remeras con su nombre y usa de manera éticamente cuestionable la figura de su padre para posicionarse. Atiende en la que fue su oficina, cerca de la que fue su biblioteca y sentado en el que fue su sillón. No está aún muy claro el pensamiento de Ricardo Alfonsín. Cuáles son sus banderas y cuáles las que le ayudaría a portar su partido que como el peronismo, empieza a verse escindido fuertemente entre un ala derecha (Cobos, Aguad) y una más volcada aparentemente a la centroizquierda (Alfonsín, Gil Lavedra).
Julio Cobos perdió el capital que había cosechado porque no pudo ofrecer nada nuevo después de la 125. Con ello demostró que su decisión, hoy interpelada incluso por aquellos que la aplaudieron, fue producto de un espasmo social y mediático, tal vez no muy pensado o analizado. Su única actitud después de cumplir aquel rol que terminó en el voto no positivo, articulado con la oposición, fue mantener la tensión en su cargo -para muchos inconstitucionalmente ocupado- y presentar un proyecto disfrazando la vuelta del servicio militar que reclaman los sectores más clásico y conservadores de la Argentina.
Cristina Fernández se quedó sola en un lugar. Habrá que ver si está cómoda en él en momentos personales tan difíciles. Sería oportuno que su mirada femenina pudiera comprender a qué se refieren algunos sectores cuando cuestionan la intolerancia de parte de su Gobierno y sus militantes. No todos son gorilas ni vende patria. En cambio se advierte un porcentaje de rigidez entre sus allegados que impide la articulación con gente que simpatiza sin ser militante. No parece acertado que se reclame tanto compromiso militante para no ser tildados de enemigos. Eso sí es sectario.
Empieza a quedar claro que la oposición, salvo tal vez algunos sectores de la centroizquierda, no tomarán las banderas plantadas últimamente en la Argentina. Si así lo quisieran los dirigentes del llamado Peronismo Federal por caso, se embarcarían en una disputa interna con el candidato que surja del oficialismo. Y discutirían desde adentro la forma de llevar esas banderas peronistas. Pero, aunque expresan lo contrario en los medios, no es la forma lo que cuestionan sino el fondo.
La centroizquierda conducida por Pino Solanas no parece capaz de conducir un Gobierno. Sus dirigentes son tal vez algunos de los intelectualmente mejor formados del país, pero la performance que están demostrando en la Legislatura por caso, llenos de dudas, contradicciones e ineficacia, deja una muestra de lo que serían gobernando.
Lo mismo parece ocurrir con la Coalición Cívica, un sector que perdió lo que había cosechado porque tampoco supo ofrecer algo nuevo, ni amoldarse ni mostrar crecimiento partidario. La falta de democracia interna los deja sin acción hacia fuera. Igual que el sector de Pino, llenos de contradicciones y sorprendente ineficacia.
Los grandes desafíos de Cristina no pasan por conducir el peronismo o manejar el gobierno sin Kirchner. Los desafíos deberían implicar el desmantelamiento de los enormes nichos de corrupción y negocios con amigos y aliados que hay en su Gobierno. Y esto no pone en duda la necesidad de construcción de una nueva clase empresaria en el país.
Debería abrir el diálogo y la discusión. Finalmente es lo que le están pidiendo y es menester que la sociedad conozca mejor a los actores; qué pide cada uno y de qué manera; y cuáles son sus posturas reales (no marketineras) sobre los grandes temas de la agenda nacional. El Gobierno debería demostrar que está en condiciones hoy de ponerse por encima de las diferencias manteniendo las banderas en alto. El poder no es otra cosa que la capacidad de regular las tensiones sociales. Y aquellos que las nieguen lo harán de manera intencionada. En un país como la Argentina las tensiones están a la orden a cada hora.
La Presidenta debería por último, despejar dudas en los sectores que dudan. Aquellos que no militan ni militarán pero se interesan por el país y quieren una sociedad mejor. Aquellos que interpelan con honestidad y sin saña partidaria. Interpelan porque tienen inquietudes, porque quieren algo mejor, porque hay cosas con las que no comulgan. Aquellos que, ideologizados, no transitan los caminos del kirchnerismo pero sí comparten sus objetivos finales. Tal vez ese sea el mayor desafío de Cristina. Contener y hacer que más ciudadanos se sientan incluidos en un proyecto, aunque no sean militantes fervorosos.
viernes, 8 de octubre de 2010
La inseguridad que nos consume a todos
Patricia Barral
El quiere tener. Quiere tener eso que se ve en la tele y en la compu y en las vidrieras. Y esa vida también. Él quiere eso como otros quieren otras cosas. Todos quieren tener pero no todos pueden. Él no puede. Unos se creen con derecho a tener todo lo que quieren y piensan que otros no se lo tienen ganado. Que no todo es para todos. Pero esos, que se quedan afuera y con nada, no piensan lo mismo y están convencidos de que también pueden tener lo que quieren. Y cómo dicen por ahí, hay que tratar de conseguir los sueños por cualquier medio que sea. Sólo que los sueños para él o para ellos que están afuera de todo, no tienen el mismo significado que para los que podemos tener sueños. Las opciones de éxito que muestran las pantallas generan una ansiedad imposible de controlar.
Los dirigentes políticos, legisladores y muchos funcionarios de distinto rango en los distintos Estados del país, así como la enorme mayoría de los comunicadores más influyentes, no parecen encontrar la forma correcta de ubicarse ante esta situación donde no hay un solo tipo de delito, ni uno de delincuentes ni una sola forma de inseguridad.
Las declamaciones facilistas están instalando a una velocidad extrema una idea corta y pequeña, tendenciosa y perversa acerca del problema y su construcción como monstruo social. La mirada que puja con facilidad por dominar la escena es la que estigmatiza a los jóvenes, promueve la cárcel desde los 12 años, los proyecta dentro de cuarteles, posiciona la idea de que “el que mata tiene que morir” y la sed de venganza. Los medios y los comunicadores más poderosos, a sabiendas o no, promueven esa tendencia. El caso de Matías no deja lugar a dudas: no lo ayudaron a escapar porque encajaba perfecto con el esteriotipo de joven delincuente dibujado últimamente.
A su vez, la mayoría de los dirigentes con más presencia mediática muestran importantes faltas para ofrecer no sólo una solución amplia sino una mirada serena y abarcativa al asunto. Seguramente sin notarlo en muchos casos, estos dirigentes y aquellos medios que creen tener un pensamientos propio y crítico, no hacen más que repetir un relato que baja de las usinas más ortodoxas del sistema mundial. La estigmatización es una vieja práctica de Estados Unidos y Europa.
Desde que la idea de progreso dejó de ser para todos, la situación va de mal en peor. Y no es sólo un problema de Argentina. Los datos actuales indican que aumentan fenomenalmente los niveles de desocupación sencillamente porque no hay trabajo para todos en este esquema mundial. Y las políticas de mano dura avanzan en algunos países. No así la redefinición de progreso que es, desde hace unos años, un concepto liberal asociado al éxito, la fortuna personal, la comodidad y la avaricia. El progreso entendido de ese modo propone por ejemplo barrios modernos y torres super equipadas con hordas de gente afuera y abajo, pero lejos, cuya participación en el progreso es atender los requerimientos de los que están adentro o arriba. Esa concepción liberal del progreso es en esencia inequitativa. Un empresario me dijo hace pocos días que los responsables de “definir el progreso” son los legisladores. Una buena manera de desmarcarse de la culpa.
Los niveles de responsabilidad están desdibujados. Quienes construyeron poder en distintos ámbitos no asumen como propia la contraparte de compromiso. A cambio buscan chivos expiatorios. Construyen víctimas y las usan. Viran el eje de observación personal. Y empujan candidatos no por su capacidad sino por la conveniencia.
Así aparece un hombre que mezcla lo público con lo privado ofendiendo con el anuncio de que “está en su mejor momento”, mientras 15 mil personas viven en la calle, se pelea con adolescentes y no puede organizar siquiera las tensiones sociales del barrio histórico de Buenos Aires, agraviado por políticas sin planificación de promoción turística, desarrollo inmobiliario y “nuevas tendencias”.
O alguien cuya mirada sobre la Argentina se asemeja mucho a la idea antigua y paternalista de los conservadores: los pobres son pobres y deben recibir asistencia. No hay una verdadera idea de igualdad que cruce ese pensamiento. Es lo más parecido al establishment. Será por eso que es su candidato.
O dirigentes que denuncian la violencia de una india que hace lo que la ineficacia le impidió hacer mientras era funcionario. Hay más de una forma de violencia.
En tanto desde lo más alto del poder político muchas contradicciones se agudizan y baja una fuerte incapacidad para conducir un proceso de alta complejidad. Tal vez si el opresor que allí anida dejara un poco de espacio, las cosas serían diferentes.
Si verdaderamente quiere resolver el problema, la sociedad tendrá que hacer un gran ejercicio de madurez y un enorme esfuerzo por interpretar estas señales equívocas y confusas que envían los núcleos de poder, que no hacen más que intensificar los signos de derrota de la humanidad sensible.
viernes, 10 de septiembre de 2010
El derrumbe de Macri
Para todas estas desgracias el jefe de Gabinete de la Ciudad y el mismo Mauricio Macri, tuvieron respuestas y actitudes “perfectamente correctas”. Y cuando se sintieron un poquito apretados contestaron que la estructura de la administración local no cuenta con los recursos humanos para realizar los controles necesarios.
Suponiendo que se le da crédito a las explicaciones de estos funcionarios, la pregunta aparece implacable: ¿Por qué “habilitan perfectamente” obras, boliches o comercios si no tienen las herramientas para hacer frente a una demanda de controles semejante?
Pero analicemos otra opción también barajada por Macri o Rodríguez Larreta. La corrupción estructural recibida, esos nichos que parece que todavía no pudieron desarmar. También esta variante pone en crisis las respuestas ofrecidas. ¿Para qué habilitan semejante cantidad de comercios u obras si no tienen la certeza de que los recursos humanos con los que cuenta la ciudad son confiables? Son sus propias explicaciones las que hablan de la incapacidad y la ineficacia. Y las que incentivan las peores sospechas sobre sus verdaderas intenciones asumidos como mediocres gerentes de lo que es de todos.
Los techos de las escuelas porteñas se caen. Los funcionarios reconocieron que sólo ejecuturaron el 7 % del presupuesto para el área. Los adolescentes que se rebelan no son “niños bien” que reclaman por estufas (que tienen derecho a tener) o activistas kirchneristas (que tienen derecho a ser). Son jóvenes hartos de Macri y sus veleidades. Que lo ven haciendo alharaca en la tele inaugurando calles, plazas, teatros, bicisendas, apaleando al gobierno nacional por no hacer lo que tiene que hacer y encima, saliendo en las revistas del corazón como un galancito, mientras también desfinancia la salud. No lo respetan. Ya le picaron el boleto. Para estos chicos, que empiezan a descubrir cómo es la vida y a definir qué les gusta y qué no, y a ver qué mundo les estamos dejando, Macri no tiene ninguna autoridad moral.
Estos días de derrumbes de techos de escuelas y de entrepisos de boliches, el jefe de Gobierno porteño está en Europa. No está muy claro haciendo qué. Tal vez envíe desde allí algún mensaje avisando que está “coordinando vía Twiter las tareas de los equipos que trabajan en el derrumbe” (cosa que efectivamente ocurrió pero para mandar condolencias). Entonces algunos que todavía lo siguen promocionando como candidato a Presidente se sentirán aliviados. Y lo dirán en las páginas de opinión del diario del domingo. Y el jefe de gabinete se mantendrá pétreo en la tele con sus respuestas correctas. Y algunos canales de noticias encontrarán la manera de sacar de la pantalla las imágenes del drama porque Macri se puso al frente de la tragedia. Él tiene espaldas para cargar con varios muertos en una actitud perfectamente correcta.
lunes, 12 de julio de 2010
Matrimonio igualitario nota publicada
Matrimonio Igualitario
Nota publicada en revista Debate – Enero 2008
Patricia Barral
A modo de introducción cabe muy cómodamente la conclusión a la que la psicoanalista Cecilia Perrone arribó cuando Debate le planteó el asunto: “Hace unos años parecía que todos sabíamos lo que había que hacer, cómo había que actuar en cada caso. Aparecía todo como muy estático. Hoy hay dudas, la sociedad se permite dudar. Hay un cambio muy profundo”, dijo con la actitud de quien ve con cierta esperanza que algunos viejos paradigmas empiezan a ser desplazados.
Las discusiones sobre la protección jurídica hacia las parejas del mismo sexo y la posibilidad de adoptar en conjunto podría estar -y de hecho parece que así es- atravesada por ejes morales, religiosos, éticos, jurídicos, científicos, políticos, ideológicos, psicoanalíticos y también médicos. Aunque para los más reacios (o reaccionarios) no debería haber discusión porque estaríamos –dicen- ante la presencia lisa y llana de la violación a las leyes naturales. Esos sectores que se pertrecharon frente a la Legislatura porteña en 2002 cuando se estaba aprobando la Ley de Unión Civil para los habitantes de la ciudad, parecen venir achicándose a medida que aumentan el debate y los proyectos para ampliar aquella norma a nivel nacional.
Un trabajo concluido por la empresa Ibarómetro que tomó respuestas telefónicas entre un millar de personas del Área Metropolitana arroja resultados que seguramente invitarán a que la discusión se profundice y enriquezca. El 45,1% de los consultados dijo estar a favor de que personas del mismo sexo puedan “casarse”. El 41 dijo estar en contra y un 13,9% de las personas encuestadas dijo no saber que posición tomar ante esa pregunta. El dato a tener en cuenta para entender mejor indica que quienes están en contra del matrimonio gay son mayores de 45 años con un nivel educativo muy bajo (primario incompleto).
Desde que Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad Latinoamericana en legalizar las uniones civiles entre personas de igual o distinto sexo fueron impulsadas distintas acciones para ampliar y mejorar esos derechos a todo el país. La ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz aprobó recientemente una norma similar y la provincia de Río Negro había hecho lo mismo en abril de 2003 con la ley para dar a las parejas de igual sexo los mismos beneficios que tenían las uniones de hecho entre hombre y mujer. Sin embargo la ley provincial aún no fue promulgada.
Pero sobre todo en los últimos dos años la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) acompañada por algunos dirigentes políticos, funcionarios y otras organizaciones que defienden los derechos que se les desconocen a las minorías sexuales, encaró una fuerte y activa campaña. ¿El objetivo? No sólo cambiar posturas y prejuicios sociales promoviendo la información sino modificar leyes discriminatorias que en la mayoría de los casos dejan en el total desamparo jurídico a adultos y niños involucrados en estas relaciones. Un mayor ni siquiera podría decidir, si hay parientes, sobre el cuerpo de su pareja en caso de muerte. Y si hay niños porque alguno de los dos los tuvo de una relación anterior o los adoptó estando solo (según permite la ley), el asunto es más complicado, cruel y doloroso. Y merece un párrafo aparte
“Cuando se aprobó la Unión Civil en Buenos Aires se triplicaron las consultas jurídicas en la CHA: pasamos de tener unas 300 consultas anuales a 1200 o 1300. Aumentaron muchísimo las preguntas sobre la protección de la pareja. En el Interior las mujeres divorciadas que empiezan una relación lésbica nos consultan porque los tipos las amenazan con sacarles los chicos”. Pedro Paradiso Sottile es el coordinador del Área Jurídica de la organización y explica también que hay algunas formas de reclamar pensiones o cobertura social como grupo familiar. O maneras de proteger algunos bienes adquiridos en conjunto. Pero para eso hay que recurrir a expedientes interminables, exposición forzosa e irritante y siempre a altos costos económicos, psíquicos y emocionales porque una persona se ve violentada al tener que demostrar mil y una veces que no es de otro lo que siempre fue compartido y le corresponde, como lo fue el amor de su compañero o compañera.
“Tenemos una sociedad muy desigual en muchas cosas –dice la diputada Vilma Ibarra-. Por eso, todo lo que iguale, respetando las particularidades de cada uno, es bueno y es valioso. Recuerdo la frase de Rodríguez Zapatero cuando presentó la ley para permitir el matrimonio homosexual. ‘Vamos a sacar a muchos de la humillación. Vamos a hacer una sociedad más decente’, dijo. El proyecto para modificar el Código Civil esta cruzado por esa idea de igualdad”. Antes de dejar el Senado, Ibarra presentó una iniciativa que modifica la idea del matrimonio, la tradicional Institución que según el Código Civil pensado originalmente por Dalmacio Vélez Sarfield (modernizado a los largo de los años) requiere del consentimiento de “un hombre y una mujer”.
Ahora se propone hacer la misma presentación en la Cámara Baja que integra desde el 10 de diciembre del año pasado como representante de la Ciudad de Buenos Aires “porque no se qué voluntad habrá en el Senado con la nueva composición para tratar el tema sin que yo lo pueda seguir”, dice como esperando que alguien toma el guante. En la cláusula final la iniciativa expresa que en cualquier caso del ordenamiento jurídico argentino donde se refiera al matrimonio, o al esposo y la esposa, al marido y mujer, deberá entenderse a partir de la sanción de la norma que se refiere a los cónyuges o contrayentes de igual o distinto sexo. “De otro modo habría que revisar y modificar toda la legislación, ley por ley para cambiar el concepto”, dice Vilma Ibarra.
En Diputados habría entonces dos proyectos para modificar el Código Civil e igualar derechos ya que en abril un grupo variopinto de legisladores habían elevado uno parecido a instancias del socialista Eduardo Di Pollina. La CHA, en tanto, volverá a presentar su propio proyecto de Unión Civil Nacional que a fin de año perdió estado parlamentario sin que fuera discutido. Esta es una figura más libre y moderna que eligen las personas que prefieren menos injerencia del Estado en sus decisiones personales, en su intimidad y en su patrimonio.
Son dos Institutos diferentes pero ambos buscan reparar la desigualdad y la discriminación. Uno no anula al otro y en ambos aparece el tema más polémico: la posibilidad de que una pareja del mismo sexo pueda adoptar. La actual ley de adopción permite que una persona sola, independientemente de su orientación sexual, adopte niños. Pero no lo puede hacer en conjunto. Todas las variantes sobre la potestad y la protección de los derechos del niño estarían contempladas en las figuras propuestas.
“Hay cosas de mucha deshumanización”, sintetiza Vilma Ibarra y agrega “no se puede desproteger a los chicos por percepciones discriminatorias”. Los textos de los especializados en el tema están repletos de historias de este estilo.
“Adopción. La caída del prejuicio” es un libro esclarecedor donde los más prestigiosos psiquiatras y psicoanalistas entre los que se destacan Eva Giberti, Juan Carlos Volnovich, Alfredo Grande, Isabel Monzón, Graciela Medina y Alicia Le Fur analizan y derriban mitos vinculados a ideas deformadas sobre la crianza de niños por parte de homosexuales o lesbianas. Y explican, como lo hace Jorge Garaventa o Giberti, por qué los jueces prefieren mantener a un niño institucionalizado, sin un hogar, sin una familia, sin amor, sin cuidados, ni mimos ni protección y hasta sin documentos, antes que entregárselo “a un gay”.
Sin embargo los sectores conservadores que aún se oponen a estos cambios lo hacen alegando que “estamos convirtiéndonos en una sociedad contra natura porque va contra el orden natural”, es la postura del ex legislador porteño Jorge Enríquez para oponerse a todo lo que signifique igualdad en el amparo jurídico, Alega que “los homosexuales pueden hacer sociedades, testar y vivir sus vidas. Pero el orden natural, desde el fondo de los tiempos, no admite otro matrimonio que el de hombre y mujer. No necesitan del matrimonio para protegerse”. En nuestro país la potestad de testar está regulada y si hay herederos forzosos (descendientes o ascendientes) sólo se lo puede hacer sobre el 33% de los bienes.
Estas ideas utilizadas por representantes eclesiales, abogados católicos o simplemente por conservadores, son rebatidas ya con poco ánimo (porque el tema es bastante más complejo y tiene alcances antropológicos) y menos esfuerzo con otras teorías que indican que el matrimonio es una construcción cultural o que efectivamente en su momento los griegos comenzaron a condenar las relaciones entre hombres por la necesidad de poblamiento.
Eva Giberti cuenta también que hay investigaciones que dicen que Platón quien consideraba al deseo sexual como eminentemente homosexual, fue mal traducido, que no dijo “contra natura” sino “no procreativo”. Por último para muchos especialistas, es la propia ciencia, la propia producción del hombre, la que quiebra definitivamente la idea de lo natural y antinatural como equivalentes del bien y el mal. “Si así fuera no se podría ni usar penicilina”, explica Perrone.
Sobre la posibilidad de adopción los resultados del trabajo realizado por Ibarómetro señalan que el 57,8% de los consultados están en contra, el 11,1% no tiene posición tomada y el 31,1% está a favor de que parejas de igual sexo puedan adoptar niños. Según la conclusión de la consultora “todos los grupos etarios, educativos e ideológicos, salvo los que se definen de ‘izquierda’, están en contra de la posibilidad de adoptar por parte de personas del mismo sexo”. Una premisa, repetida y convertida en una especie de precisa ecuación “de ética kantiana” (cita Garaventa en el libro) donde no hay lugar para la diferencia, y asumida por el imaginario popular, indica que un niño criado en un hogar gay será convertido en gay, o “vivirá preso en un mundo homosexual”, o será objeto de abuso o de “tensiones dañinas producto de los índices significativamente altos de desórdenes psicológicos” estudiados por el profesor George Rekers de la universidad de Medicina de Carolina del Sur.
Para Enríquez “los deseos de paternidad/maternidad de las parejas homosexuales no son superiores al derecho de los niños a crecer en un hogar con un padre y una madre”. Cabría preguntarse aquí el motivo por el cual todos aquellos que profesan estos credos no han adoptado ya varios niños desamparados que terminan pasando sus vidas judicializadas boyando de institución en institución, cuando no en la calle. O no han encontrado una solución digna y amorosa para ellos.
“En España el Partido Popular mandó hacer un estudio para rebatir la ley de Zapatero. Pero la investigación les dio que los chicos criados por papás o mamás del mismo sexo no tienen ninguna diferencia respecto de los otros chicos”, refresca la diputada Ibarra. Cuando se argumenta que un niño criado por una pareja gay sufrirá cargadas en el colegio o discriminación social, lo que debería verse es la falta de la sociedad dicen los especialistas. El problema no está en el niño y su familia gay. Está en las familias “normales” de sus compañeros incapaces de ayudarlo a comprender la diferencia en el amor y convivir con ella.
Los modelos de identificación, la necesidad de imagen paterna y materna que es también un argumento opuesto a la adopción en estos casos, poco a poco va cediendo, a medida que la misma sociedad tal como se dijo al comienzo de la nota, “se permite dudar”. Los especialistas dicen que los niños necesitan amor, cuidados, límites, que les pongan una curita en la rodilla mientras le soplan la herida, que les cuenten un cuento, los lleven al pelotero, le ayuden a hacer la tarea. Que para convertir a un niño en una buena persona no es indispensable una mamá y un papá o lo masculino y femenino tal como estuvo establecido hasta ahora. Porque el niño se las arregla muy bien buscando modelos de identificación en su entorno y porque según los casos estudiados las parejas del mismo sexo también se las arreglan muy bien aceptando con ductilidad los roles que el mismo niño le va adjudicando a cada uno.
Aunque algunos como Enríquez se lo tomen a la chacota, ciertamente uno de los integrantes de la pareja, sea de hombres o mujeres, será más papá que el otro o más mamá. Porque uno pondrá más limites o será más proveedor o se ocupará de la cocina o le enseñará más a dibujar. Y eso no afectará el desarrollo del niño o su construcción como sujeto como si lo harán la falta de amor y el desamparo. “La adopción es una responsabilidad de la sociedad que debe ser compartido rápidamente. Todos deberíamos estar involucrados en la adopción de niños. Ellos tienen derecho a vivir en una familia amorosa de la clase que sea” sentencia la psicoanalista Cecilia Perrone.
Lo que no se puede es legislar sobre la condición de algunas personas.
RECUADROS
Uruguay y Argentina
“El matrimonio es una institución laica y no religiosa. Para las uniones religiosas está y seguirá estando el casamiento por la Iglesia” dice Ibarra quien también se mostró a fin de apoyar la Unión Civil Nacional. En diciembre Uruguay se convirtió en el primer país latinoamericano en proteger a las parejas de igual o distinto sexo con la ley de uniones concubinarias aunque no contempla la posibilidad de adoptar. En este sentido la ley uruguaya sería equiparable al proyecto de Unión Civil Nacional que en nuestro país buscará que incluya las adopciones.
Otros países
Matrimonio y adopción
España
Sudáfrica
Canadá
Holanda
Unión civil o sus variantes
Dinamarca (c/ adopción), Noruega, Suecia (c/ adopción), Finlandia, Islandia, Bélgica, Francia, Alemania, Croacia, Zurich y Ginebra (Suiza), Gran Bretaña (c/ adopción), Ciudad de México, Río Grande do Sul, algunas ciudades de EEUU y de Italia.
Dos mamás y dos papás
La imposibilidad de adoptar empuja a otras opciones que últimamente empiezan a ser más accesibles como la inseminación artificial. Y el alquiler de vientres en el caso de los hombres alternativa a la que apeló la familia Farach-Colton en EEUU. Martín argentino, Andrew estadounidense. Sus mellizos ya tienen 7 años y visitaron la patria de uno de sus papás en 2005. Conocen a la mujer que donó los óvulos y a la portadora, pero no las tratan como mamás. En aquel año todavía no habían preguntado quien de los dos había aportado el esperma.
En Rosario, Silvia (44) y María (36) tuvieron mellizos hace 5 años. Las fotos que muestra Silvia son de unos niños felices con la belleza que da ese bienestar. María fue quien llevó la panza después de la inseminación. Tienen 16 años de pareja. “Los chicos están absolutamente integrados –cuenta Silvia- al barrio, a nuestras familias, al jardín y a las familias de los compañeritos. Saben que algunos nenes tienen papá y mamá, otros mamá o papá y otros nada. Les vamos contando cosas a medida que van preguntando. Saben que no tienen papá, que tienen ‘Tati’ como me dicen, que cumple el rol que le pusieron ellos semejante al papá. A veces jugamos –asesoradas por un especialista- con que una de las dos se va a ir y ellos se re enojan porque dicen que somos una familia y que siempre tenemos que estar juntos. Jamás reclamaron por un papá”.
María es docente especial y dejó de trabajar al año y medio de los chicos para cuidarlos. Silvia es funcionaria de la municipalidad de Rosario “y hasta el intendente sabe de nuestra historia” cuenta orgullosa. Sin embargo no los puede proteger con sus aportes sociales y la pareja debió recurrir a una cobertura de salud privada para los chicos.
Unión Civil en Bs As
De alcances muy limitados y acotados para quienes tengan domicilio aquí. Permite la obra social o los créditos en conjunto, y la pensión o la licencia por enfermedad de la pareja (de un organismo público porteño).
2007…. 323 uniones (68 entre personas de igual sexo)
2003…..111 (79 homosexuales)
2004…..163 (94 homosexuales)
2005…...203 (91 homosexuales)
2006……200 (según datos provisorios, 60 homosexuales)
miércoles, 7 de julio de 2010
Rechazo al matrimonio gay, otra forma de dominación
Hubo cierto regodeo en el tratamiento de la información sobre el rechazo al dictamen de la modificación del Código Civil para permitir el casamiento entre personas sin distinción de sexos. Medios y periodistas o comunicadores que responden a la iglesia, a los sectores conservadores, a cierto poder arraigado y solapado, parecieron festejar lo que hubiera sido un triunfo de la evolución de las personas, un logro de los derechos humanos, una victoria para los chicos, una batalla amorosa. Pero ellos parecieron festejar la derrota.
Todavía me pregunto a qué le temen tanto. Qué cosa están viendo en el espejo que los hace huir de esta manera, asustados del amor entre las personas. ¿Es a la libertad? ¿A la felicidad? ¿A vivir igualados en derechos en un mundo lleno de diferentes? ¿O es a lo que tienen reprimido?
El pensamiento pequeño se vislumbra en actitudes como las de algunos gobernadores, en senadores y senadoras, en dirigentes, en diputados y diputadas. También se ve cobardía, egoísmo y mezquindad. Pero sólo están demorando algo que es inexorable.
Hay otra conclusión. Del mismo modo que se pretende asimilar la homosexualidad a la perversión, la violencia y la degradación de la familia, desde la óptica inversa, viendo sus posturas, se podría buscar en el pensamiento de estas gentes algo de la raíz del atraso de la Argentina. De la matriz del desamparo de la niñez, del origen de los suicidios de los adolescentes en algunas provincias.
Pero hay que desmentir a Bergoglio cuando dice que esta igualdad reclamada daña a la familia. Lo que daña a la familia es la desigualdad por la avaricia, la televisión impune, la falta de trabajo, de educación, de salud, la falta de oportunidades. Daña la mentira, la manipulación, la ausencia de horizontes.
Alarma que no conozcan el significado profundo del amor y la libertad. El sentido formal y simbólico que tienen la protección jurídica de la libertad y del amor. Es probable que lo desconozcan porque nunca pelearon por ellos. Porque lo desprecian. No le dan valor.
Tal vez nunca sintieron el vacío y el dolor de la muerte del compañero o la compañera. La desesperación de ver cómo personas ajenas a esa construcción amorosa en cinco minutos se llevan todo, incluso el cuerpo amado y ya sin vida del compañero o la compañera. Y los hijos, si los hubiere. Como los carroñeros.
Pero eso es formal. Aunque no es menor: aún no explicaron estas personas porqué están dejando sin derechos a los niños que juran defender y en realidad usan como escudos, manipulándolos de la manera más asquerosa y vil. Ellos saben que es una aberración que los niños criados en familias monoparentales tengan menos derechos que los criados en familias heterosexuales. Pero hacen como que no ven. Pese a ello no va a cambiar que parejas o personas homosexuales sigan criando hijos. Como no va cambiar que a una cría huérfana la cuide otro miembro de la manada o de una especie diferente.
Pedirles que entiendan esto parece tan difícil como reclamar que hagan las cosas en serio, con la conciencia limpia y el corazón abierto. Que dejen de hacer publicidades conmovedoras y campañas solidarias, que duran un día y auto exculpan sus “pecados”, para darles en cambio a esos niños el derecho a ser felices toda la vida.
Un legislador o legisladora, alguien que tiene responsabilidades superiores, no puede tomar decisiones de acuerdo a su pensamiento individual. No pueden ser representantes del pueblo esas personas. No están en condiciones. Olvidaron el principio fundamental de la representación en pos de sus intereses personales o sectoriales, de sus temores y de sus perjuicios. Los principios deben estar al servicio de una acción pública ecuánime y amplia, no discriminatoria o segregacionista.
Se podría entonces buscar allí alguna de las causas de la “naturalización” del abuso de los niños y niñas. Porque para estos sectores parece “naturalizado” que las propias madres promocionen la prostitución de sus hijas o que los menores sean sometidos por los miembros adultos de la familia. O que tengan que ser encarcelados a los 12 años.
No los moviliza tanto como los movilizó el rechazo a esta ley igualitaria, la manipulación genética para “atrasar el reloj” o para elegir el color de ojos de los hijos.
Habría que buscar allí la razón de que haya niños, niñas y adolescentes en la categoría de ser abusados y otros en la de ser cuidados.
Anteponiendo vilmente como excusa la imagen “del papá y la mamá” no están defendiendo a los chicos, están preservando un statu quo que sólo responde a sus intereses hegemónicos. Parecen haber encontrado una forma más para justificar la dominación. Y seguir escondiendo sus fantasmas reprimidos.